APCBOLIVIA | Campaña para culpar a Evo Morales de los incendios del Amazonas

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Campaña para culpar a Evo Morales de los incendios del Amazonas



(La Época. Wyatt Reed *).- Mientras el presidente brasileño Bolsonaro permite a la élite de terratenientes quemar el Amazonas, agentes profesionales de los cambios de régimen como Jhanisse V. Daza tratan de culpar de los incendios al gobierno de izquierda de Bolivia, cuyo presidente Evo Morales se enfrenta a las elecciones en octubre.

Con los incendios provocados durante casi un mes por los terratenientes en todo el Amazonas un grupo de guerreros de la información apoyados por Occidente ha empezado a trabajar para redirigir la indignación contra el gobierno de la extrema derecha brasileña hacia un objetivo más conveniente.

Después de que una avalancha de información culpara a todo el mundo, desde las personas pobres que comen carne a China, ha aparecido un nuevo blanco: el gobierno boliviano de izquierda del presidente Evo Morales.

Aunque en un principio la maquinaria para generar cambios de régimen se contentó con acusar a los bolivianos de no responder lo suficientemente rápido, ahora está cambiando de táctica y haciendo la absurda afirmación de que Bolivia es el principal responsable de los incendios del Amazonas.

La campaña ha estado montada por Jhanisse Vaca Daza, una agente anti-Morales a la que un reportaje reciente de la BBC identificaba simplemente como “activista medioambiental” cuando acusaba al presidente boliviano de ser responsable de los incendios.

Sin embargo, si se examina más atentamente a Daza se descubre que es la punta de lanza de una red de organizaciones occidentales que adiestraron y asesoraron a los líderes de las operaciones de cambio de régimen desde Venezuela a Europa del Este, hasta las actuales protestas contra China en Hong Kong.

#SOSBolivia

No podían ser más crudos los improperios de Jhanisse V. Daza contra el gobierno socialdemócrata de Evo Morales en Bolivia, al que sistemáticamente trata de forma caricaturesca de “régimen autoritario”. En sus redes sociales ha compartido memes en los que se retrata a este presidente elegido democráticamente de “dictador” ataviado con un gorro de marinero y con un bigote al estilo Hitler en el que se lee la palabra “no”.

Sin embargo, cuando empezaron los incendios en el Amazonas cambió su estrategia. Daza y sus aliados se han movilizado con el hashtag #SOSBolivia para asegurarse de que la crisis medioambiental se explota al máximo de su potencial propagandístico, a pesar de los informes del gobierno boliviano que señalan que más del 85% de los incendios se extinguieron aproximadamente a los ocho días de haber empezado a luchar contra ellos.

Al parecer no suscitaron mucho interés a quienes están detrás de esta campaña del hashtag un informe de la NASA que indica que los incendios se concentran en Brasil ni otro informe que explica que la zona más afectada de Bolivia, Chiquitanía, ni siquiera está en el Amazonas.

Las personas que promueven el cambio de régimen en Bolivia, que van desde quienes son abiertamente libertarias hasta izquierdistas autoproclamadas, se han inspirado en el mismo manual estratégico utilizado durante décadas contra Venezuela, Nicaragua y Cuba. Son técnicas recicladas que utilizan la guerra económica, la física y la mediática para socavar y deslegitimar en cada ocasión a gobiernos antimperialistas.

El hashtag SOS se popularizó en los últimos años entre la élite de América Latina a para llamar la atención sobre las supuestas “dictaduras” que padecen bajo gobierno socialistas elegidos democráticamente. Han empleado este eslogan en varias revueltas violentas de las clases altas, sobre todo en las guarimbas venezolanas de 2014 y 2017 y en los “tranques” nicaragüenses de 2018.

Es significativo que los usuarios más frecuentes del hashtag SOS rara vez, sin o nunca, amplíen su petición de ayuda internacional a las numerosas víctimas de los gobiernos derechistas apoyados por Estados Unidos de Honduras o Brasil.

En el centro de la campaña en las redes sociales #SOSBolivia está una ONG poco conocida llamada Ríos de Pie, que fundó hace un año Jhanisse V. Daza, la cual se califica a sí misma de “activista de los derechos humanos”.

Aunque el hashtag estuvo dando vueltas en la red durante una semana más o menos, despegó después de que la organización de Daza empezara a publicar llamativas infografías que acusaban al gobierno boliviano de propagar los incendios.

El objetivo de sus materiales de propaganda, tweets y trucos publicitarios era obligar al gobierno boliviano a aceptar la “ayuda internacional”. Y cuando el gobierno de Morales aceptó la ayuda simbólica ofrecida por los Estados occidentales hubo escasas pruebas de que lo hiciera debido a una campaña de presión pública on line, lo que no impidió a Daza atribuirse el mérito en un mitin. “¿Saben por qué llegó [la ayuda]? Porque ciudadanos que no son autoridades, ciudadanos que en algunos casos somos influencers nos organizamos y presionamos, y la ayuda llegó”, proclamó.

El otro gran objetivo de Daza y sus aliados es fomentar la indignación en el extranjero, especialmente entre las personas izquierdistas del Norte Global, y movilizar a los activistas climáticos contra Bolivia. Varios grupos corporativos que lavan su imagen con una apariencia ecologista como Extinction Rebellion (cuyo objetivo es menos desafiar radicalmente el capitalismo y más a impedir que se devore a sí mismo) han convocado este fin de semana concentraciones frente a las embajadas de Bolivia en toda Europa.

Y a algunas de las antiguas potencias coloniales les gusta lo que oyen. Cuando en febrero Jhanisse Vaca Daza pronunció un discurso para TEDx en el que explicaba el enfoque de “lucha estratégica no violenta” para derrocar a Morales la Embajada de España en Bolivia patrocinó el acto.

España colonizó durante años la tierra de la Bolivia actual y hoy en día sigue minando al gobierno socialista de este país. El presidente Morales ha arremetido contra potencias extranjeras como España que tratan de reducir el control de Morales sobre el sistema político y los recursos naturales: “Siempre lucharemos contra el colonialismo y el imperialismo”.

Los chicos golpistas van a Harvard
El intento de conseguir que las personas progresistas del corazón del imperialismo confundan la extrema derecha Bolsonaro y los progresistas de la “vuelta a la izquierda” forma parte de una estrategia más amplia cuyo objetivo es aislar internacionalmente a Bolivia convenciendo a sus únicos aliados potenciales de que en realidad no es socialista.

Pero Jhanisse Daza no es socialista y está lejos de ser una observadora imparcial. Su LinkedIn promociona a bombo y platillo sus referencias antigubernamentales y afirma que Ríos de Pie “lucha actualmente contra el régimen de Morales y organiza a los ciudadanos ordinarios para defender sus derechos humanos por medio de protestas no violentas”.

Según su perfil de Facebook, que es público, Daza tiene pasaporte boliviano y afirma que nació en la capital del país, Sucre. Sin embargo, ha pasado una parte importante de su vida de estudiante y profesional en Estados Unidos. Estudió en la Universidad Estatal de Kent, Ohio, donde hizo la tesis sobre “Regímenes autoritarios en Sudamérica” y posteriormente continuó sus estudios en Gran Bretaña y Chile. Después Daza estudió en la elitista Harvard Kennedy School, donde participó en su programa “Liderar movimientos no violentos para el progreso social”.

Desde que la oleada del cambio barrió América Latina la Kennedy School se ha convertido en un refugio de cuadro s que promueven cambio s de régimen expatriados. Entre los alumnos y profesores de la escuela figura lo más granado del gobierno golpista que Estados Unidos han tratado de instalar recientemente en lugar del gobierno electo de Venezuela: Ricardo Hausmann, Leopoldo López, Juan Ignacio Hernández y Carlos Vecchio.

Desde entonces estas figuras han encabezado el intento de volver a privatizar los campos petroleros de Venezuela con la esperanza de asegurar sus propios intereses financieros ayudando a entregar la riqueza petrolera de Venezuela al sector energético estadounidense. Niegan este hecho insistiendo en que son meros funcionarios de un potencial gobierno venezolano en vez de emisarios de las empresas petroleras a las que representan (como informó The Grayzon, Vecchio fue abogado de ExxonMobil).

Da la casualidad de que Daza está relacionada indirectamente con quien durante mucho tiempo fuera el líder de extrema derecha de la campaña por el cambio de régimen en Venezuela, Leopoldo López, a través de su primo hermano, Thor Halvorssen, quien apoya el trabajo de Daza a través de su Human Rights Foundation [Fundación de Derechos Humanos] (Daza también elogió a López en su cuenta de Instagram, que es pública).

Halvorssen, hijo de un oligarca venezolano, es un antiguo activista libertario universitario que se introdujo en el negocio de los derechos humanos con la ayuda de multimillonarios de derecha como Peter Thiel, fundaciones conservadoras y ONG internacionales, como Amnistía Internacional.

En los medios se ha hablado de su Human Rights Foundation (HRF) como el “Davos para disidentes” y, de hecho, funciona como una red de adiestramiento para activistas exiliados que tratan de derrocar a los gobiernos de aquellos Estados que están en la diana de Washington.

“La acción no violenta… como arma de destrucción masiva”
El pasado mes de mayo la HRF empezó a conceder “Becas de la libertad” a diez activistas “antiautoritarios” en lugares que los gobiernos de la OTAN tratan de desestabilizar, incluidos Venezuela, Nicaragua, Rusia y Hong Kong.

La HRF nombró a Jhanisse V. Daza responsable de las “Becas de la libertad”. En la página web de la fundación Daza declara que “gracias a las Becas de la libertad cofundé un movimiento en Bolivia llamado Ríos de Pie, que ya se está convirtiendo en uno de los principales movimientos de resistencia no violenta al régimen autoritario de Evo Morales”.

En 2014 la BBC asistió a sesiones de formación supervisadas por la HRF de Halvorssen en el Oslo Freedom Forum [Foro de la Libertad de Oslo]. La corresponsal Laura Kuenssberg afirmó haber sido testigo en el sótano de un hotel de lujo de Oslo de “una escuela para la revolución” en la que los activistas, entre los que se incluían los líderes del Congreso Mundial Uigur financiado por Estados Unidos y los activistas de primera línea de las protestas de Occupy Central de Hong Kong, aprendieron “cómo lograr derrocar un gobierno de una vez por todas” (véase el vídeo de la BBC https://www.youtube.com/watch?v=JIjVBUwpri8).