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Genaro, las primeras armas



(La Razón. Esteban Ticona A.).- Mi homenaje póstumo a don Genaro Flores Santos. Lo conocí hace varios años y en diferentes circunstancias. Cuando era dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) era casi imposible conversar con él, estaba más ocupado que un Presidente. Después que dejó la dirigencia, aún mantenía su oficina en la calle Sucre en La Paz, pero igual estaba atareado, atendiendo a muchas personas de las diferentes provincias del país. Así que había que esperarle en esa pequeña dependencia donde antes funcionaba la CSUCTB.

Cuando al fin nos reuníamos, siempre me pedía disculpas por la espera y en varias ocasiones me ofreció recorrer la ciudad en su taxi único a manual [su silla de ruedas], y en ese trajín conversamos mucho y sobre muchos temas. Fue la base para escribir el libro Organización y liderazgo aymara, la experiencia indígena en la política boliviana, 1979-1996.

También recuerdo que en otros momentos tenía una especie de recaída por las heridas constantes en su cuerpo, a raíz de haber quedado paralítico por el daño a su columna. En una ocasión le fui a visitar al hospital metodista y en otros momentos me decía que iban a hacerle un chequeo médico, en fin. Después de que salió el citado libro, donde es uno de los actores, se interesó mucho en hacer su historia de vida; qué lástima que por circunstancias de la vida no se pudo concretar la misma.

Orígenes y formación. Genaro Flores Santos, aymara, nació en el ayllu Antipampa Collana, de la provincia Aroma del departamento de La Paz, el 19 de septiembre de 1942. Sus primeros estudios los realizó en Waraqu, terminando la primaria en Sica Sica. Luego, sus padres lo trasladaron a estudiar a la ciudad de La Paz. En ésta estudió inicialmente en el colegio Gualberto Villarroel y posteriormente en el Ayacucho. En todo este tiempo, Genaro Flores, retornaba permanentemente a su región, para los períodos de trabajo agrícola o para los eventos sociales y culturales. Esa ligazón con su tierra natal siempre la mantuvo durante sus estudios y también como líder y autoridad originaria.

Joven y el fútbol como ascenso social. En 1970, Genaro Flores fue elegido Secretario general del sindicato de Antipampa Collana. Recordaba de algunos pormenores:

“Había una especie de rebelión de la gente joven de la comunidad, porque éstos exigían que apoyen con implementos deportivos para el Club Deportivo Aroma, pero los viejos comunarios habían negado ese apoyo al equipo de fútbol. Entonces, varios jóvenes han dicho: ‘bueno, que se haga cargo del sindicato gente joven y no los viejos o mayores’. Prácticamente han rebasado a la gente mayor. Entonces, toda la comunidad ha resuelto: ‘nombren ustedes, ¿quién va a ser el Secretario General?’. De ahí surge el nombre de Genaro Flores” (1994).

Era una persona muy carismática y sociable; se complementaba con una habilidad para jugar al fútbol. Genaro llegó a jugar en la segunda división del Club Municipal, equipo profesional de la Alcaldía de La Paz que gozaba de mucha popularidad entre la población paceña.

Lucha por la autonomía organizativa. Genaro, hasta ese momento (1970), no había tenido formación política más que la experiencia y vivencia en el pueblo aymara, tanto rural como urbano, como recuerda:

“Mucha gente podría decir que yo tengo formación política. Por entonces yo no conocía a nadie, ni a los curas, ni a los partidos políticos, ni siquiera a los dirigentes sindicales”. (1994)

Fue como dirigente provincial que se traslada a la ciudad de La Paz para desarrollar su actividad, como relata:

“Me tocó venir a la Federación de Campesinos de La Paz, donde me presentaron a varios dirigentes de otras provincias, entre ellos los más conocidos eran Dionisio Osco, Estanislao Poma, entre otros, que estaban en la lucha sindical. Tampoco ahí tenía aceptación por todos, decían ‘yuqalla es’ (muy joven). Hasta las mismas secretarias se burlaban de mí” (1994).

De esta manera había empezado la carrera de líder indígena, que con otros dirigentes jóvenes iniciaría la lucha por la autonomía de la organización indígena y campesina del tutelaje estatal y partidario.

Movimiento katarista e indianista. La Central Obrera Boliviana (COB), antes de que se fundara la CSUTCB en 1979, tenía en su seno a la Confederación de Campesinos Independientes, controlada por el Partido Comunista Marxista-Leninista (PCML). El reconocimiento de la CSUTCB, mucho más representativa, no fue fácil. Nos comenta Genaro Flores, el primer Secretario Ejecutivo de la CSUTCB:

“Pero nosotros nada teníamos que ver con esa confederación, con el pacto militar campesino, ni con nada. Nosotros no teníamos ni padrino de la iglesia ni los partidos políticos, nosotros hemos nacido de las mismas comunidades. Entonces, lo que se ha visto es unir fuerzas con otros sectores de trabajadores. Nosotros asistíamos a los ampliados de la Central Obrera Boliviana, simplemente como oyentes, nunca nos han dado importancia. Los troskystas, a la cabeza de Filemón Escobar, nos decían: ‘a los kataristas, a los indianistas hay que controlarlos, compañero Lechín’, en pleno ampliado nacional de la COB. ‘A estos indios hay que controlarlos’, así ¿no? Pero noso-tros no queríamos entrar ahí para ser controlados”. (1994)

(*) En un siguiente artículo se verá la lucha por la construcción de la CSUTCB.