APCBOLIVIA | La violencia contra las mujeres, un problema tan grande en Bolivia, pero tan difícil de entender

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La violencia contra las mujeres, un problema tan grande en Bolivia, pero tan difícil de entender



(La Época. Carla Espósito Guevara *).- Un total de 47 feminicidios entre enero y mayo de este año fueron cuantificados por el Observatorio para la Exigibilidad de los Derechos de las Mujeres, aunque la fiscalía declaró que son 60. Días después de que saliera este informe, en El Alto, una mujer de 37 años falleció por golpes en la cabeza que le provocaron la explosión de la masa encefálica.

El autor era su pareja, militar y funcionario de la Jefatura del Estado Mayor del Ejército. También el mes de junio, una niña de 14 años en la ciudad de Sucre, producto de una violación quedó embarazada y solicitó la interrupción voluntaria del embarazo. Pero, no hubo aborto, el Estado le negó el acceso a un aborto no punible como establece norma y el proceso fue dilatado hasta que la niña cumplió las 26 semanas de embarazo, para luego inducirla a un parto prematuro. Finalmente, y para coronar el mes, el gobernador de Sucre protagonizó un vergonzoso hecho conocido ya por todos y difundido por un video en las redes sociales en el que manosea a una mujer en público.

Todos estos hechos, aparentemente inconexos, tienen un denominador común, son fruto de una sociedad groseramente machista que se está llevando por delante la vida de cientos de mujeres por año. El feminicidio es su forma extrema de violencia pero no está desconectado de las otras formas de violencia cotidianas que abonan diariamente el camino hacia la muerte para cientos de mujeres, que van desde comentarios groseros, pasando por manoseos, hasta múltiples formas de acoso ejecutado desde cualquier posición de poder. Todas estas expresiones forman parte de la misma estructura que naturaliza y justifica expresiones aberrantes contra las mujeres colocándolas a nivel de objeto.

No en vano Bolivia ocupa el primer lugar en Sudamérica en feminicidios, la violencia de género representa en este país el 34% de los hechos de criminalidad registrados el año pasado, cuando el promedio de América Latina es de 24%. Los datos estadísticos dan cuenta de que algo muy peligroso está ocurriendo en la sociedad boliviana y la magnitud del problema señala también que el estado está fallando en su tarea de proteger la vida de las mujeres y niñas en este país.

El problema se vuelve aún más acuciante en un momento en el que existe una suerte de solapamiento y tolerancia del estado así como de ciertos candidatos a la presidencia como Cárdenas, con iglesias evangélicas cuyas doctrinas promueven e inculcan un conservadurismo más aberrante en materia de género que está amenazando con volver a punto cero las pocas conquistas políticas y conceptuales que las mujeres han logrado en lo que va del siglo en Bolivia. No puedo ocultar que veo con absoluta preocupación la enorme participación política de estos movimientos religiosos, no solo en Bolivia sino también en toda la región y cómo están influyendo en el retroceso de políticas de estado como el reconocimiento del derecho al aborto.

Los resultados de la violencia de género indican que el problema no se está entendiendo, ni es su magnitud ni en su naturaleza y la realidad está demostrando además que no basta con la ley contra la violencia de género. El problema es de carácter sistémico y tiene múltiples interconexiones, por tanto, requiere ser abordado desde muchos flancos. Está relacionado con la pobreza, la religión, la educación, con los medios de comunicación y con otras formas de violencia como la racial o la violencia contra los niños y las personas con opciones sexuales diferentes, con la violencia en la policía y en el ejército. El problema es tal que requiere políticas integrales y transversales, menos punitivas y más educativas. Se necesita remover en sus cimientos los valores de la sociedad boliviana, esa debería ser la prioridad en la próxima década.

*Socióloga.
Foto BBC News World