APCBOLIVIA | Tierra, un problema constante en Bolivia (Parte III): Distribución

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Tierra, un problema constante en Bolivia (Parte III): Distribución



(Prensa Rural. Nancy Jiménez Paco).- Inequidades y concentración territorial en pocas manos: Los datos más actualizados en cuanto a distribución de tierras demuestran que mientras empresarios y medianos productores poseen, en promedio, 892 hectáreas cada uno, la propiedad de un campesino no llega a las 13 hectáreas.

Nuestra historia muestra cómo los pueblos indígenas y comunidades campesinas luchan por la defensa y recuperación de sus tierras y territorios. En estas seis décadas transcurridas desde la Reforma Agraria se han dado nuevos procesos relacionados con la problemática de la tierra, lo cual se ha descripto anteriormente en la segunda parte de esta serie de artículos, “Titulación de Tierras”.

Desde el principio la distribución fue asimétrica, ya que el 4,5% de los propietarios rurales del país concentraban el 70% del total de la propiedad agraria en Bolivia y bajo formas de explotación feudal. Luego se aplica el Decreto Ley de la Reforma Agraria del 2 de agosto de 1953, que se extendió hasta 1992 y no concluyó la Reforma Agraria ni modificó sustancialmente la estructura de la tenencia de la tierra. Los resultados de la distribución histórica de ese período se aprecian en el Gráfico 1.

En el segmento de la empresa mediana, correspondiente al 68%, sobresale la concentración de la tierra en 35 familias de los departamentos de Pando, Beni y Santa Cruz, las cuales recibieron del Estado boliviano de forma gratuita debido a la corrupción, la recompensa de favores políticos, la usurpación de tierras y territorios ancestrales de comunidades indígenas de tierras bajas, entre otras “retribuciones”.

Aplicando la normativa, y considerando las características de la Amazonia para la producción, se reconoce una extensión de 500 hectáreas por familia, y a pesar de que estas tierras fueron recibidas gratuitamente, son comercializadas. Por otro lado, también se adquirieron préstamos por las tierras y las deudas contraídas nunca fueron pagadas, procediéndose a transferir las propiedades para deshacerse de sus obligaciones. Pero en la realidad se ha reconocido que las propiedades eran mayores a las 500 hectáreas en la Amazonia.

En los departamentos de Pando, Beni y Santa Cruz hubo una resistencia, incluso armada, al proceso de saneamiento. Estas familias constituyen la evidencia de la existencia de concentración de tierras en pocas manos en Bolivia, obtenidas a través de distintos mecanismos. Posteriormente, en el siguiente periodo que se extiende entre 1996 y 2017, se tiene el comportamiento que puede observarse en el Gráfico 2.

Como se evidencia, existen más de 26,5 millones de hectáreas de tierras fiscales que deben ser redistribuidas, lo cual es una tarea pendiente. Por otro lado, se percibe que los TCO/TIOC (Territorios Indígena Originario Campesinos) tienen 23,8 millones de hectáreas que fueron distribuidas a 483.673 beneficiarios. También los campesinos e interculturales poseen 21,7 millones de hectáreas que fueron distribuidas entre 1,7 millones de beneficiarios. Los empresarios y medianos productores tienen 10,9 millones de hectáreas y fueron beneficiarios 12.218 empresarios.

Lo que se evidenció en los últimos años es que las tierras del Oriente han sido extranjerizadas a través de la llegada de empresas transnacionales que compran y alquilan tierras. En consecuencia, los resultados obtenidos, los costos incurridos, las distorsiones de la normativa y el incremento de la conflictividad por la tenencia de la tierra son aspectos que interpelan por sí solos al proceso agrario boliviano y demandan poner fin a la injusta concentración de la tierra en pocas personas.

También se debe resaltar que el Estado boliviano ha sido y es incapaz de desmantelar la estructura agraria desigual imperante en el país. Por lo tanto, nos impulsa a plantear que es necesario cuestionar la tendencia que se está imponiendo en el país en términos del sistema productivo. Es decir, la desigual distribución de tierras resulta insuficiente para comprender los mecanismos de poder que el capital despliega para controlar las rentas.

| Fotos

GRAFICO 1 - FUENTE INRA



GRAFICO 2 - FUENTE INRA