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Soberanía alimentaria



(El Diario. Dionicio Quispe Calle).- Uno de los retos al que responde la Ley 070 Avelino Siñani y Elizardo Pérez, a través de la implementación del Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, es contribuir a fortalecer la soberanía alimentaria del país, mediante la recuperación y valoración de los saberes y conocimientos de nuestros ancestros, sobre el potencial consumo de productos ecológicos a nivel local, regional y nacional.

La soberanía alimentaria de los pueblos indígenas fue basada en productos agrícolas -que ellos mismos producían de manera orgánica, sin uso de elementos químicos-, como quinua, cañawa, ajara, trigo, isañu, ulluku, maíz, tarwi, avena, carne de llama, reconocida por no tener colesterol, y muchos otros productos locales y regionales que fueron cultivados por nuestros antepasados.

La soberanía alimentaria de nuestros ancestros era fortalecida con el consumo de productos agrícolas cultivados de manera manual, siendo alimentos sanos para la humanidad, como la k’ispiña hecha de quinua molida, el p’isqi de quinua cocida en olla de barro, los pitos de trigo y cebada, molidos en molino de piedra, el fresco de pito de cañawa, el tostado de trigo y maíz y muchos otros alimentos que fueron elaborados de manera natural, sin la utilización de sustancias químicas.

La soberanía alimentaria actualmente, cuando nuestro país atraviesa por una transformación estructural, constituye una gran alternativa para mejorar cualitativamente la calidad alimentaria de los habitantes en general y de los estudiantes en particular, mediante el consumo sano y valoración de los productos alimenticios de nuestros antepasados, ya que los mismos no afectan a la salud humana ni a la Madre Tierra, más bien poseen alto grado de propiedades nutricionales.

Pero la soberanía alimentaria está en decadencia debido a la invasión de gran cantidad de productos producidos con esencias químicas, que llegan a mercados locales y nacionales, como pollos criados con alimentos balanceados, patatas producidas con insecticidas, frutas mejoradas mediante injertos con otras especies y muchos otros productos. 

Por consiguiente se ha desvalorizado los productos naturales, producidos ecológicamente.

En el modelo educativo tradicional del pasado no fue prioritario fortalecer la soberanía alimentaria, sino que ha dado mayor énfasis al consumo excesivo de alimentos industrializados, de comidas rápidas que contienen gran cantidad de grasas y carbohidratos, como ají de fideo, salchipapas, embutidos, galletas, pipocas, variedad de enlatados, bebidas gaseosas y muchos otros alimentos considerados chatarras, que no benefician a la humanidad.